Turismo termal: el gran motor de salud, bienestar y empleo para el sector parasanitario
España tiene un recurso natural que durante décadas ha permanecido en un segundo plano frente al turismo de sol y playa: sus aguas termales y mineromedicinales.
Hoy, sin embargo, el turismo termal vuelve a ganar protagonismo como una actividad capaz de combinar salud, bienestar, turismo, empleo y desarrollo rural.
Y detrás de cada balneario existe mucho más que agua.
Hay hoteles, restaurantes, instalaciones terapéuticas, profesionales especializados, servicios de bienestar, tratamientos manuales, masajes, actividades de recuperación, atención al cliente y una importante cadena de empleo directo e indirecto.
Para el sector parasanitario, el termalismo representa además un nicho profesional especialmente interesante.
Un sector turístico con un peso económico que no deja de crecer
Para entender la dimensión del fenómeno hay que empezar por una cifra: el turismo en España generó 200.699 millones de euros en 2024, equivalentes al 12,6% del PIB nacional, y las ramas características del turismo generaron más de 2,7 millones de puestos de trabajo, el 12,3% del empleo total. Son datos oficiales de la Cuenta Satélite del Turismo del INE.
El turismo termal forma parte de este enorme ecosistema turístico, aunque sus cifras no aparecen desglosadas por separado en las estadísticas nacionales del PIB.
Por eso resulta más adecuado hablar de su impacto específico sobre determinados territorios y actividades, especialmente en zonas rurales y de interior.
Y ahí el termalismo tiene una ventaja fundamental: puede generar actividad durante todo el año.
SEGITTUR define el turismo termal y de aguas terapéuticas como una modalidad estrechamente vinculada al entorno natural y cultural que, además de promover salud y bienestar, apoya el empleo y genera oportunidades sociales, especialmente en destinos rurales.
Casi 200.000 plazas de termalismo del Imserso
Uno de los mejores indicadores de la dimensión del sector es el Programa de Termalismo del Imserso.
En 2026 mantiene alrededor de 197.000 plazas distribuidas en más de 80 balnearios de España
Y la tendencia apunta al crecimiento.
Para las temporadas 2027 y 2028 se han aprobado 199.792 plazas por temporada, lo que supone 399.584 plazas en dos años. La ampliación representa 9.000 plazas adicionales cada año y una aportación pública superior a 72 millones de euros en el conjunto de las dos temporadas.
No se trata únicamente de una política social.
Cada estancia genera actividad para el balneario y para el territorio donde se encuentra: alojamiento, restauración, transporte, comercio, servicios turísticos y profesionales vinculados al bienestar.
El termalismo, por tanto, actúa como tractor económico local.
Una industria que necesita profesionales
Y aquí aparece una oportunidad especialmente relevante para el sector parasanitario.
Un balneario no funciona únicamente con médicos o personal de recepción.
Necesita una estructura profesional amplia para ofrecer una experiencia completa al usuario.
En función del establecimiento y de los servicios que preste, pueden existir oportunidades para masajistas, quiromasajistas, profesionales de spa, especialistas en técnicas manuales, esteticistas, profesionales del bienestar y otros perfiles relacionados con los servicios complementarios.
De hecho, los datos disponibles sobre el consumo en balnearios muestran la importancia de las técnicas manuales.
Un estudio sobre el perfil del usuario de los balnearios españoles señalaba que el 40% de los usuarios recibía entre tres y cinco tratamientos y que, después de los servicios relacionados con el agua, las técnicas manuales representaban el 12,7% de los tratamientos demandados.
Es una cifra que permite visualizar una realidad empresarial: alrededor del agua termal existe todo un mercado de servicios profesionales complementarios.
Galicia: un ejemplo del potencial del termalismo
Si existe una comunidad que permite comprender este fenómeno es Galicia.
La comunidad cuenta actualmente con más de 20 balnearios, que representan aproximadamente el 20% de la oferta termal de toda España. Según datos de Turismo de Galicia, en 2024 unas 152.362 personas visitaron Galicia por motivos relacionados con el turismo termal o de bienestar.
La Xunta considera el sector estratégico y está impulsando su modernización.
En 2025 puso en marcha dos líneas de ayudas por cerca de 8 millones de euros para modernizar e innovar el parque termal gallego, incluyendo actuaciones sobre instalaciones, eficiencia energética, economía circular y promoción de la cultura termal y del turismo de salud.
La apuesta pública no es casual.
En diciembre de 2025, la Xunta señaló que el Plan de Turismo Termal contempla más de 10 millones de euros hasta 2028 para modernizar, diversificar y fortalecer el sector. En ese contexto también destacó el potencial del termalismo para crear empleo y fijar población en el medio rural.
El termalismo como generador de empleo rural
Esta última cuestión es fundamental.
Muchos balnearios no están situados en grandes ciudades.
Se encuentran en pequeñas localidades que cuentan con aguas mineromedicinales y un patrimonio natural que constituye precisamente su principal atractivo.
Esto convierte al turismo termal en una herramienta para crear empleo fuera de los grandes núcleos urbanos.
El profesional parasanitario que trabaja en un balneario puede encontrar una oportunidad laboral en un destino donde existen menos alternativas profesionales, pero donde el establecimiento termal actúa como uno de los principales motores económicos.
Y esto abre una cuestión cada vez más importante: la movilidad.
Si una empresa necesita un masajista, quiromasajista o profesional de spa y no lo encuentra en la localidad, tendrá que buscarlo en otra provincia.
Pero entonces aparece el problema de la vivienda.
El alojamiento puede convertirse en una barrera para contratar
El crecimiento del turismo termal puede generar nuevas oportunidades de empleo, pero también puede encontrarse con una dificultad común a muchos destinos turísticos: la falta de alojamiento para trabajadores.
Un profesional puede estar dispuesto a trasladarse 300 kilómetros para trabajar en un balneario.
Puede tener la formación necesaria.
Puede tener experiencia.
Puede hablar inglés.
Puede estar disponible para incorporarse.
Pero si no encuentra una vivienda a un precio razonable, la oportunidad puede fracasar.
Por eso, en el futuro, los balnearios y empresas vinculadas al turismo de salud tendrán que prestar cada vez más atención a la captación y movilidad del talento.
El alojamiento, la ayuda al traslado o los acuerdos con propietarios pueden convertirse en herramientas de recursos humanos.
Más allá del agua: salud, bienestar y experiencia
El nuevo turismo termal tampoco es exactamente el mismo de hace décadas.
El cliente actual puede buscar una combinación de bienestar, descanso, actividad física, tratamientos y experiencias.
El balneario puede convertirse en un destino de varios días y no simplemente en un lugar al que acudir para recibir un tratamiento termal.
Esto favorece la creación de servicios complementarios.
Masajes.
Técnicas manuales.
Tratamientos de bienestar.
Circuitos termales.
Servicios de spa.
Estética.
Relajación.
Recuperación física.
Experiencias wellness.
El resultado es un ecosistema empresarial mucho más amplio.
Una oportunidad para los profesionales parasanitarios
Para los profesionales del sector parasanitario, este escenario abre una vía de especialización.
Un profesional formado en quiromasaje, masaje, técnicas manuales, spa o bienestar puede encontrar oportunidades en establecimientos termales que necesitan ampliar su cartera de servicios.
La combinación de formación, experiencia, idiomas y movilidad puede resultar especialmente atractiva.
También puede ser una vía para profesionales autónomos que quieran colaborar con establecimientos turísticos y de bienestar.
Y existe una ventaja adicional: el turismo termal puede contribuir a reducir la estacionalidad.
Mientras que determinadas actividades turísticas dependen fuertemente del verano, un balneario puede trabajar durante diferentes épocas del año.
Precisamente el programa del Imserso se extiende prácticamente durante todo el ejercicio, reforzando esa capacidad de mantener actividad fuera de los meses tradicionales de temporada alta.
El gran reto: convertir inversión en empleo cualificado
España está invirtiendo en turismo y los establecimientos hoteleros también están viviendo un importante ciclo inversor.
En 2025 la inversión hotelera alcanzó 4.275 millones de euros, el segundo mejor registro histórico, según datos de Colliers difundidos por HOSTELTUR.
Una parte de esta transformación está relacionada con la búsqueda de productos turísticos de mayor valor añadido.
Y el wellness, el turismo de salud y el termalismo encajan perfectamente en esa tendencia.
Pero cada nueva instalación, cada reforma de un balneario y cada ampliación de un spa necesita algo más que inversión en ladrillo.
Necesita personas.
Profesionales preparados para atender al cliente.
Profesionales capaces de trabajar en entornos turísticos.
Profesionales con conocimientos técnicos.
Profesionales que sepan comunicarse con clientes nacionales e internacionales.
Y profesionales dispuestos, en muchos casos, a trasladarse.
El termalismo como adalid de la salud y el bienestar
El turismo termal representa una de las mejores conexiones entre turismo, salud, bienestar, empleo y desarrollo territorial.
No podemos atribuir al termalismo una determinada aportación porcentual al PIB español porque las estadísticas oficiales no lo desglosan como sector independiente. Pero sí podemos medir su relevancia a través de indicadores concretos: cientos de miles de plazas del programa público, decenas de balnearios, inversiones públicas y privadas, actividad turística y empleo generado en territorios donde las alternativas económicas pueden ser más limitadas.
Y para el sector parasanitario, la conclusión es clara.
Donde crece el turismo termal, crece también la necesidad de profesionales capaces de convertir las instalaciones y los recursos naturales en servicios de bienestar y experiencias de calidad.
Masajistas, quiromasajistas, profesionales de spa, especialistas en técnicas manuales y otros profesionales del bienestar forman parte de ese ecosistema.
El futuro del termalismo español no dependerá únicamente de sus aguas.
Dependerá también de su capacidad para atraer inversión, modernizar instalaciones, captar visitantes y, sobre todo, encontrar y retener a los profesionales que hacen posible que ese modelo funcione.
Porque detrás de cada balneario hay una oportunidad empresarial.
Y detrás de cada oportunidad empresarial, una oportunidad de empleo.
Fuentes y datos
Los principales datos económicos utilizados en este artículo proceden del INE, SEGITTUR, Imserso y Turismo de Galicia, complementados con información sectorial de HOSTELTUR. Las cifras de PIB corresponden al conjunto de la actividad turística española, no exclusivamente al turismo termal.